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Comunidad Shalom Ubrajot (C.S.U)

Rosh Jodesh ELUL [5786]

Celebraciones del pueblo

חגים, מועדים, תענית וצום

Boletín Informativo

#154

5785 [2024-2025]

Yeshua dijo: "No piensen que he venido para anular la Torá o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir"

Boletín Informativo

#154

5785 [2024-2025]

Rosh Jodesh ELUL [5786]

Porción Semanal de la Torá

פרשת השבוע

Yeshua dijo: "No piensen que he venido para anular la Torá o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir"

ELUL: PREPARACIÓN, TESHUVÁ Y MERITO PERSONAL

Cuando la gracia nos alcanza, comienza nuestra respuesta.

La vida espiritual suele moverse entre dos realidades que a veces creemos contradictorias: la gracia que recibimos como un regalo y la responsabilidad de responder a ella con nuestra vida. Queremos recibir la bendición de Dios, pero también anhelamos que nuestra vida sea digna de aquello que hemos recibido.

El mes de Elul nos invita precisamente a detenernos ante esa tensión. La tradición judía lo considera un tiempo de cheshbon hanefesh, un «examen del alma»: una oportunidad para revisar nuestros caminos, reconocer aquello que necesita cambiar y preparar el corazón para los días solemnes. No se trata solamente de sentir arrepentimiento, sino de iniciar un verdadero proceso de teshuvah, literalmente, un «retorno».

Esta preparación encuentra una de sus imágenes más profundas en las segundas tablas de la Torá. Después del pecado del becerro de oro, Moisés descendió del monte y quebró las primeras tablas. Pero la historia no terminó allí. Dios volvió a llamar a Moisés y le dijo:

«Pésol leja, labrate dos tablas de piedra como las anteriores, y Yo escribiré sobre las tablas las palabras que estaban sobre las primeras tablas que tú quebraste». Éxodo 34:1, LBLA

Hay algo profundamente significativo en esas palabras: Dios vuelve a escribir, pero ahora Moisés debe preparar las tablas. La tradición judía ha visto en este detalle una enseñanza poderosa. Las primeras tablas fueron enteramente obra divina; las segundas exigieron la participación humana. No significa que Israel se ganara el perdón ni que el hombre pudiera producir por sí mismo la misericordia divina. Al contrario: Dios sigue siendo quien escribe Su palabra. Pero ahora el ser humano debe presentar las piedras.

La gracia inicia la obra; nuestra respuesta participa en ella.

Ese principio puede ayudarnos a comprender el sentido espiritual de Elul. La tradición relaciona este período con los cuarenta días que Moisés permaneció nuevamente en el monte hasta Yom Kippur, cuando se produjo la reconciliación entre Dios e Israel. Por eso, Elul se convirtió en un tiempo especialmente asociado con la misericordia, el arrepentimiento y la preparación. No es casual que uno de los acrósticos tradicionales asociados con Elul provenga de las palabras de Cantar de los Cantares:

«Yo soy de mi amado y mi amado es mío». Cantar de los Cantares 6:3, LBLA

La imagen cambia nuestra perspectiva: Elul no comienza con el miedo al juicio, sino con la posibilidad de volver a una relación. (La gracia recibida exige una respuesta

Aquí encontramos una conexión profunda con la vida de Yeshuah HaMashiaj. Su venida al mundo puede contemplarse como una expresión suprema de la gracia divina. Como enseña Juan:

«Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna». Juan 3:16, LBLA

Pero el regalo de Dios no elimina nuestra responsabilidad; la hace posible. Yeshuah no presentó una vida pasiva frente a la voluntad del Padre. Ayunó, oró, resistió la tentación, enseñó, sirvió y finalmente entregó su vida en obediencia. Shaul lo expresa con palabras contundentes:

«Y hallándose en forma de hombre, se humilló a Sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz». Filipenses 2:8, LBLA

La gracia no produjo en él indiferencia, sino obediencia. Por eso, la vida de Yeshuah puede ayudarnos a comprender la relación entre lo que recibimos de arriba y nuestra respuesta desde abajo. La tradición judía utiliza las expresiones it’aruta de-le’ela —el despertar desde arriba— e it’aruta de-letata —el despertar desde abajo— para hablar de estas dos dimensiones de la vida espiritual. En nuestra experiencia de fe, podemos contemplarlas como la iniciativa misericordiosa de Dios y la respuesta consciente del ser humano.

  • Dios llama. El hombre responde.
  • Dios ofrece misericordia. El hombre hace teshuvah.
  • Dios escribe nuevamente. Moisés prepara las tablas.

Elul: no para comprar el favor de Dios, sino para responder a él. Esta distinción es fundamental. El arrepentimiento no es una moneda con la que compramos el perdón. La misericordia de Dios precede nuestra respuesta. Sin embargo, la verdadera gracia nunca nos debe encontrar exactamente donde nos dejó. Por eso la Escritura dice:

«El que encubre sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y los abandona hallará misericordia». Proverbios 28:13, LBLA

Hay dos movimientos: confesar y abandonar. No basta con reconocer que algo está mal; debemos permitir que ese reconocimiento produzca un cambio. La teshuvá no consiste únicamente en mirar hacia atrás con tristeza, sino en cambiar de dirección. Elul nos ofrece precisamente ese espacio. El sonido del shofar, presente en muchas comunidades durante este mes, funciona como una llamada al despertar: rompe la rutina, sacude la indiferencia y recuerda que no debemos llegar a los días solemnes sin haber examinado primero nuestro corazón. Y quizá esa sea una de las preguntas más importantes que podemos hacernos durante este tiempo:

¿Qué necesita volver a ser escrito en mi vida? Tal vez hemos recibido la gracia, pero hemos dejado de caminar en obediencia. Tal vez conocemos la Palabra, pero alguna área de nuestra vida se ha convertido en un pequeño «becerro de oro». Tal vez necesitamos pedir perdón, reparar una relación, abandonar un hábito o simplemente volver a prestar atención a la voz de Dios.

Las segundas tablas contienen una esperanza extraordinaria: lo que fue quebrado no necesariamente tiene que ser el final de la historia. Dios puede volver a escribir. Y nosotros tenemos que preparar las tablas. Por eso, Elul no es solamente un mes para pensar en lo que hicimos mal. Es una invitación a comenzar de nuevo. La misericordia de Dios nos precede, pero nuestra respuesta debe seguirla. 

Como discípulos de Yeshuah, no obedecemos para comprar la salvación; obedecemos porque hemos recibido gracia. No buscamos mérito para obligar a Dios a amarnos; buscamos vivir de tal manera que nuestra vida sea una respuesta agradecida al amor que ya nos alcanzó. Que este Elul nos encuentre despiertos, examinando el corazón y dispuestos a regresar. Porque quizá la pregunta no sea solamente «¿Dios me perdonará?», sino también: «¿Qué estoy dispuesto a hacer con la misericordia que Dios ya me ha ofrecido?» Y cuando la gracia nos alcanza, comienza nuestra respuesta.

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Bendiciones para Janucá

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    Lehadlik Ner

    בָּרוּךְ אַתָּה ה' אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, אֲשֶׁר קִדְּשָׁנוּ בִּמְצִוֹתָיו וְצִוָּנוּ לַהֲדְלִיק נֵר שֶׁל חֲנֻכָּה

    Baruj Atá Adonai, Eloheinu Mélej HaOlam, asher kid'shanu b'mitzvotav v'tzivanu lehadlik ner shel Janucá.


    Bendito eres Tú, Señor nuestro Dios, Rey del universo, que nos santificaste con Tus mandamientos y nos ordenaste encender las luces de Janucá.
  • Todas las noches

    Al Hanisim

    בָּרוּךְ אַתָּה ה' אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, שֶׁעָשָׂה נִסִּים לַאֲבוֹתֵינוּ בַּיָּמִים הָהֵם בַּזְּמַן הַזֶּה

    Baruj Atá Adonai, Eloheinu Mélej HaOlam, sheasá nisim la’avotenu bayamim hahem bazman hazé.


    Bendito eres Tú, Señor nuestro Dios, Rey del universo, que hiciste milagros a nuestros antepasados en esos días y en este tiempo.
  • Solo la 1ª Noche

    Shehejeianu

    בָּרוּךְ אַתָּה ה' אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, שֶׁהֶחֱיָנוּ וְקִיְּמָנוּ וְהִגִּיעָנוּ לַזְּמַן הַזֶּה

    Baruj Atá Adonai, Eloheinu Mélej HaOlam, shehejeianu, vekiimanu, vehiguianu lazman hazé.

    Bendito eres Tú, Señor nuestro Dios, Rey del universo, que nos has dado vida, nos has sostenido y nos has permitido llegar a este momento.

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