NITZAVIM - VAYELEJ
Todos ustedes están hoy firmes delante de HaShem: Nitsavim comienza con Moshé reuniendo a todo el pueblo de Israel delante de HaShem para renovar el pacto. La expresión “todos ustedes están hoy firmes delante de HaShem” muestra que Nitzavim no habla solamente de estar presentes físicamente, sino de asumir una posición firme delante de Él. Todos forman parte de este compromiso: líderes, hombres, mujeres, niños y extranjeros. La parashá recuerda que cada persona tiene responsabilidad delante de HaShem. No basta con conocer la Torá; es necesario vivirla, permanecer fieles y cuidar el corazón para no apartarnos de Sus caminos. Cada uno debe escoger qué camino seguir, porque nuestras decisiones tienen consecuencias. Por eso HaShem coloca delante de Israel la vida y la muerte, la bendición y la maldición, y les dice: “Escoge, pues, la vida”.
Nitzavim también habla del regreso a HaShem. Si el pueblo se aleja y después vuelve sinceramente a Él, HaShem tendrá misericordia, lo reunirá y lo restaurará. Incluso promete transformar el corazón para que pueda amarle y obedecerle. Esto muestra que el arrepentimiento verdadero no consiste solamente en reconocer un error, sino en regresar a HaShem con un corazón dispuesto a cambiar. La parashá también enseña que “las cosas secretas pertenecen a HaShem”, mientras que las cosas reveladas nos corresponden a nosotros y a nuestros hijos. No necesitamos comprender todos los misterios de HaShem para serle fieles; debemos poner en práctica aquello que Él ya nos ha revelado. Finalmente, Nitzavim presenta la relación con HaShem como un camino de amor, escucha y obediencia: amar a HaShem, escuchar Su voz y seguirle. Permanecer firmes delante de Él significa escoger la vida, cuidar nuestro corazón y caminar fielmente en Sus caminos.
La obra de HaShem no depende de una sola persona: Vayélej relata los últimos días de Moshé, quien tiene 120 años y sabe que no entrará en la Tierra Prometida. A pesar de saber que su tiempo está terminando, no se queda mirando el pasado, sino que prepara al pueblo para continuar el camino. Moshé demuestra que la obra de HaShem no depende de una sola persona: él será reemplazado por Yehoshúa, pero la misión continuará. Moshé anima a Yehoshúa y al pueblo a ser fuertes y valientes y a no tener miedo, recordándoles que HaShem mismo irá delante de ellos y permanecerá con Su pueblo. La seguridad no debía depender de la capacidad humana, sino de la presencia y fidelidad de HaShem. También se da gran importancia a la Torá. Moshé la entrega a los sacerdotes y ordena que sea leída públicamente cada siete años, delante de hombres, mujeres, niños y extranjeros. Todos debían escuchar, aprender y desarrollar reverencia por HaShem.
De esta manera, la enseñanza no debía quedarse solamente en una generación, sino ser transmitida continuamente a la siguiente. Vayélej nos muestra la importancia de preparar a quienes continuarán después de nosotros. Moshé no solamente se preocupa por terminar bien su misión, sino por dejar preparado al pueblo y a Yehoshúa para lo que vendría después. Al mismo tiempo, la parashá advierte sobre el peligro de apartarse de HaShem después de haber conocido Sus caminos. Por eso es necesario escuchar, aprender, recordar y permanecer fieles a Su Torá.
HAFTARÁ
La salvación y la justicia vienen de HaShem: Isaías presenta a Israel como un pueblo que espera la restauración de HaShem. El profeta anuncia que Jerusalén volverá a ser una ciudad de alegría, justicia y bendición, y que su restauración será visible para las naciones. HaShem no olvida a Su pueblo, sino que permanece atento a él y actúa a su favor. El texto también muestra que la salvación y la justicia vienen de HaShem. Él es presentado como quien defiende a Su pueblo, pero también como quien juzga el mal. Hay un fuerte llamado a recordar lo que HaShem ha hecho en el pasado y a confiar en Su fidelidad. Una de las imágenes más profundas aparece cuando se dice que HaShem se convirtió en Salvador de Israel y que, en su angustia, “Él mismo los redimió”. Desde la perspectiva hebrea, esto destaca la relación de pacto: HaShem no es un Dios distante, sino un Dios que escucha, acompaña, tiene compasión y actúa por Su pueblo. El pasaje termina recordando que HaShem llevó a Israel y cargó con él a lo largo de su historia. Por eso, el mensaje central es de esperanza, restauración y fidelidad: aunque el pueblo haya pasado por momentos difíciles, HaShem no abandona Su pacto y llama a Israel a volver sus ojos hacia Él.
BRIT HADASHÁ
La justicia que es por la fe: Romanos presenta la Palabra de HaShem como algo cercano y accesible, retomando claramente el lenguaje de Devarim 30, donde Moshé dice que el mandamiento no está lejos ni fuera de nuestro alcance. Pablo no está presentando una enseñanza contraria a la Torá, sino mostrando que la respuesta que HaShem espera de Su pueblo debe ser una respuesta de fe, confianza y obediencia. Cuando Pablo habla de “la palabra de fe”, no está diciendo que la Torá haya quedado anulada. Más bien señala que la Palabra debe ser recibida con un corazón dispuesto a confiar en HaShem y reconocer lo que Él ha hecho por medio del Mesías Yeshúa. La fe verdadera no es solamente aceptar una idea, sino responder a HaShem con el corazón y con la vida.
Pablo también utiliza las palabras de Devarim: “cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón”. Esto conecta profundamente con Nitzavim, donde HaShem promete transformar el corazón de Su pueblo para que pueda amarle y obedecerle. El mensaje es que la relación con HaShem no debe quedarse en algo externo; debe llegar al corazón y producir una vida transformada. Cuando declara que “todo aquel que invoque el nombre de HaShem será salvo”, Pablo presenta la salvación como una invitación abierta a todo aquel que confía verdaderamente en Él. No se trata solamente de pertenecer externamente al pueblo, sino de responder personalmente a HaShem con fe.