UNA VIDA DE TORÁ
- Renovación del Pacto: Moshe reúne al pueblo de Israel para renovar el pacto que el Eterno estableció con ellos. Este acto es un recordatorio de la relación especial entre Dios e Israel, enfatizando que todos, desde los líderes hasta los más humildes, están incluidos. La unidad del pueblo es fundamental, y su compromiso colectivo es esencial para mantener la conexión con HaShem.
- Elección y Responsabilidad: Moshe presenta al pueblo la opción de elegir entre la vida y la muerte, las bendiciones y las maldiciones. Esta elección simboliza el libre albedrío que tiene cada individuo. La responsabilidad del pueblo es clara: al seguir la Torá, asegurará su bienestar y prosperidad, mientras que la desobediencia conlleva consecuencias negativas. Esta dualidad subraya la importancia de tomar decisiones conscientes y reflexivas en la vida cotidiana.
- Accesibilidad de la Torá: La parashá enfatiza que la Torá no es un conjunto de leyes lejanas o inaccesibles; en cambio, está disponible para todos. Moshe asegura que la comprensión y la práctica de la Torá están al alcance de cada persona. Este mensaje es un llamado a la educación y a la interpretación activa de las enseñanzas, lo que permite que cada individuo pueda relacionarse y vivir de acuerdo a los preceptos divinos.
- Liderazgo de Yehoshua [Josúe]: La transición del liderazgo de Moisés a Josué es un momento crucial. Moshe instruye a Yehoshua, infundiéndole confianza y valor. Esta designación no solo asegura la continuidad del liderazgo, sino que también refuerza la idea de que el pueblo necesita un líder fuerte y valiente para enfrentar los desafíos en la Tierra Prometida. La relación de mentoría entre Moshe y Yehoshua subraya la importancia de la preparación y la transmisión de sabiduría entre generaciones.
- Educación y Transmisión: Moshe ordena que la Torá sea leída en voz alta, especialmente durante las festividades, como Sukot. Esta práctica asegura que toda la comunidad, incluidos los jóvenes y los extranjeros, escuchen y aprendan los mandamientos de Adonai. La educación y la transmisión de la tradición son vitales para la supervivencia espiritual y cultural del pueblo. Este énfasis en la enseñanza refleja la importancia de mantener viva la conexión con la Torá a lo largo de las generaciones.
- Advertencias Futuras: Moshe advierte sobre los desafíos que Israel enfrentará en el futuro, incluyendo la tentación de desviarse de la Torá. Sin embargo, también reafirma la promesa de el Eterno de estar con ellos. La fe y la obediencia a los mandamientos son presentadas como esenciales para recibir la guía y protección divina. Este tema resalta la necesidad de mantener una relación activa y comprometida con HaShem, incluso en tiempos difíciles.
Estas parashot nos ofrecen una profunda reflexión sobre la relación entre el pueblo de Israel y el Eterno, así como la importancia de la elección y la responsabilidad en nuestras vidas. Al renovar el pacto, Moisés nos recuerda que cada uno de nosotros tiene el poder de tomar decisiones que afectan nuestro destino y el de nuestra comunidad. La accesibilidad de la Torá nos invita a aprender y aplicar sus enseñanzas en nuestra vida diaria, fomentando una conexión activa con nuestros valores y tradiciones.
El liderazgo, ejemplificado en la transición de Moshe a Yehoshua, nos enseña la importancia de preparar a las futuras generaciones para enfrentar desafíos con valentía y sabiduría. La educación continua y la transmisión de conocimientos son vitales para mantener viva nuestra identidad y fortalecer nuestra comunidad.
En nuestra vida cotidiana, podemos aplicar los mensajes de esta parashá al tomar decisiones conscientes, optar por el bien y la responsabilidad hacia nosotros mismos y los demás. Al elegir el camino de la vida, la compasión y el respeto, contribuimos a crear un entorno donde todos puedan prosperar. Así, Nitzavim-Vayelej nos anima a vivir de manera intencional, abrazando nuestra herencia espiritual y trabajando juntos por un futuro lleno de esperanza y bendiciones.
HAFTARÁ
Me deleito mucho en el Señor; me regocijo en mi Dios. Porque él me vistió con ropas de salvación y me cubrió con el manto de la justicia. Soy semejante a un novio que luce su diadema o una novia adornada con sus joyas. Porque, así como la tierra hace que broten los retoños y el huerto hace que germinen las semillas, así el Señor y Dios hará que broten la justicia y la alabanza ante todas las naciones. El nuevo nombre de Sión Por amor a Sión no guardaré silencio, por amor a Jerusalén no desmayaré, hasta que su justicia resplandezca como la aurora y como antorcha encendida su salvación.
Yeshyahu [Isaías] 61:10 - 63:9
La profecía nos habla de la futura restauración y renovación de Israel, tanto espiritual como física. Jerusalén, que representa al pueblo de Dios, será vindicada y elevada a una posición de honor y gloria. En este tiempo, debemos esperar que Israel vuelva a ser un centro espiritual de justicia y verdad, donde la luz de Adonai brille con claridad ante todas las naciones. El pasaje de Isaías 63 describe al Eterno trayendo justicia a las naciones opresoras. La figura que viene de Edom simboliza el juicio de Dios contra aquellos que han oprimido a Su pueblo. Debemos esperar que en este tiempo, la justicia divina se manifieste con poder, poniendo fin a la opresión y estableciendo un reino de equidad y rectitud.
Se habla de un tiempo de redención total, en el que Dios salva a Su pueblo no solo de sus enemigos externos, sino también de sus aflicciones internas. La redención incluye el regreso del pueblo a una relación plena con Dios, donde son vestidos con salvación y justicia. Este es un tiempo en el que el pueblo debe volverse a el Eterno, esperando Su intervención y salvación final. Aunque no se menciona directamente en esta porción, la promesa de restauración y justicia apunta hacia la llegada del Mesías, quien será el líder que guiará a Israel hacia una nueva era de paz y redención. En este tiempo, debemos vivir con la expectativa de la llegada del Mesías, quien traerá consigo la redención definitiva y establecerá el reino de el Eterno en la tierra.
Para nosotros hoy, esta profecía nos invita a mantenernos firmes en nuestra fe y en nuestras acciones justas. Debemos ser agentes de cambio, viviendo de acuerdo con los principios de la Torá, esperando el tiempo en que Adonai actúe de manera definitiva en la historia. Nos anima a confiar en que, aunque podamos enfrentar desafíos, Dios está siempre presente para redimirnos y guiarnos hacia un futuro de paz, justicia y gloria.
BRIT HADASHÁ
Vi que la mujer se había emborrachado con la sangre de los creyentes y de los que testificaron de Jesús. Al verla, quedé sumamente asombrado. Entonces el ángel me dijo: «¿Por qué te asombras? Yo te explicaré el misterio de esa mujer y de la bestia de siete cabezas y diez cuernos en la que va montada. La bestia que has visto es la que antes era, pero ya no es; también está a punto de subir del abismo, pero va rumbo a la destrucción. Los habitantes de la tierra, cuyos nombres, desde la creación del mundo, no han sido escritos en el libro de la vida, se asombrarán al ver a la bestia, porque antes era, pero ya no es y, sin embargo, reaparecerá. »En esto consisten el entendimiento y la sabiduría. Las siete cabezas son siete colinas sobre las que está sentada esa mujer. También son siete reyes: cinco han caído, uno está gobernando, el otro no ha llegado todavía; pero cuando llegue, es preciso que dure poco tiempo. La bestia, que antes era, pero ya no es, es el octavo rey. Está incluido entre los siete y va rumbo a la destrucción.
Revelaciones 17:1 - 18:24
Babilonia ha sido históricamente un símbolo de rebelión contra Dios. En Apocalipsis, representa un sistema mundial que abarca desde la corrupción política y económica hasta la idolatría religiosa. Es una sociedad que está profundamente arraigada en el materialismo, el poder desmedido y la inmoralidad. La mujer montada sobre la bestia en Apocalipsis 17 personifica a Babilonia, embriagada con la sangre de los santos, lo que indica la persecución de los fieles y la destrucción de aquellos que defienden la justicia divina. Este sistema no solo se opone a Dios, sino que también seduce a los reyes y naciones de la tierra para que participen en su inmoralidad. Los reyes y mercaderes se benefician de la riqueza y el lujo que Babilonia les proporciona, pero ignoran las consecuencias espirituales de su dependencia de este sistema.
Dios emite un juicio definitivo sobre Babilonia. Aunque parece invencible y dominante, su caída será rápida y total, como lo simboliza el ángel que arroja una gran piedra al mar en Apocalipsis 18:21. Esta imagen indica que Babilonia no se levantará nuevamente. La riqueza, el comercio y el lujo que caracterizaban a este sistema desaparecerán para siempre, y las voces de quienes se beneficiaban de ella cesarán.Este juicio revela el carácter justo de Diios pone fin a las injusticias de Babilonia, lo que representa una restauración del orden divino. La destrucción de Babilonia es una advertencia de que todo poder terrenal que se opone a Dios y promueve la inmoralidad será desmantelado.
En medio de la visión de destrucción, el ángel proclama un llamado a los fieles: «Salid de ella, pueblo mío» (Apocalipsis 18:4). Este llamado insta a los seguidores de Dios a separarse del sistema corrupto de Babilonia, tanto moral como espiritualmente. No solo se trata de evitar los pecados de Babilonia, sino de no participar en sus placeres y lujos que llevan a la decadencia.La advertencia resuena hoy como una llamada a los creyentes a no conformarse con los valores del mundo. Babilonia representa los sistemas que exaltan el materialismo, la inmoralidad y el poder corrupto, y es una invitación a alejarse de estas influencias, enfocándose en los valores del Reino de Dios: justicia, santidad y fidelidad.
En el verso 18, los reyes, mercaderes y navegantes lamentan la caída de Babilonia, no por compasión, sino por la pérdida de su riqueza y prosperidad. Este lamento muestra cuán profundamente estaban ligados a este sistema corrupto. Babilonia era una fuente de riqueza y poder, y su colapso impacta a quienes confiaban en ella para su bienestar material. Este lamento pone en evidencia la fragilidad de los sistemas humanos basados en la codicia y la explotación. La desaparición de Babilonia nos recuerda que la seguridad en los placeres y riquezas terrenales es temporal, y que sólo las cosas de Dios son eternas.
La caída de Babilonia representa un triunfo para la justicia divina. Los mártires y los justos, que fueron perseguidos y oprimidos, ahora ven vindicación. Dios no olvida las injusticias cometidas contra Su pueblo, y el juicio sobre Babilonia es también una proclamación de liberación y restauración. Este acto de juicio no es solo una advertencia, sino también una promesa de esperanza para quienes son fieles a Dios. El fin de Babilonia significa el establecimiento de un nuevo orden en el que la maldad y la corrupción ya no tendrán lugar. Es un anticipo del reinado final de Adonai, donde la justicia, la paz y la santidad prevalecerán.