Comunidad Shalom Ubrajot (C.S.U)

PARASHÁT HASHAVUA

Porción Semanal de la Torá

פרשת השבוע

Boletín Informativo

#136

5786 [2025-2026]

Yeshua dijo: "No piensen que he venido para anular la Torá o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir"

Lecturas de la Parashá

Torá: Vayikrá 12:1 - 15:33
Haftará: Yeshayahu (Isaías) 66:1 - 24
Brit HaDashá: Marcos 1:40 - 45

Boletín Informativo

#136

5786 [2025-2026]

PARASHÁT HASHAVUA

Porción Semanal de la Torá

פרשת השבוע

Yeshua dijo: "No piensen que he venido para anular la Torá o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir"

Lecturas de la Parashá

Torá: Vayikrá 12:1 - 15:33
Haftará: Yeshayahu (Isaías) 66:1 - 24
Brit HaDashá: Marcos 1:40 - 45

LEYES DE PUREZA

Esta semana estudiaremos dos parashot: Tazría y Metzorá, y también damos comienzo al mes de Iyar (Un mes de sanación). Estas dos parashot, aunque parecen opuestas, están profundamente relacionadas. Las últimas parashot nos van acercando poco a poco a la festividad de Shavuot. Estas parashot trazan un camino espiritual progresivo: Unidad y propósito (Vayakel). Responsabilidad y transparencia (Pekudéi). Conciencia y reparación (Vayikrá). Compromiso constante (Tzav). Discernimiento en la vida diaria, lo que consumimos es permitido y no por HaShem. (Sheminí).  Este recorrido nos enseña que la espiritualidad comienza con la comunidad, se fortalece con la responsabilidad personal y culmina en un proceso continuo de renovación interior.

La parashá es muy corta, ya que contiene únicamente dos capítulos, pero su contenido es profundo y significativo. En ella se abordan dos temas principales que nos enseñan sobre la importancia de la pureza, la responsabilidad espiritual y la restauración de la relación con Dios.

  1. La pureza ritual después del parto: El primer tema describe los periodos de pureza ritual que debe observar la madre después del nacimiento de un niño o de una niña, estos tiempos no deben entenderse como un castigo ni como una señal de inferioridad, sino como un proceso espiritual y físico de transición y renovación. Después de este periodo, la madre debía presentar ofrendas en el Beit HaMikdash (Templo de Jerusalén). Estas ofrendas no eran para expiar un pecado, sino para expresar “gratitud”, reconocer a HaShem como la fuente de la vida y marcar el cierre de una etapa importante. Además, la Torá contempla la situación económica de cada familia, permitiendo una ofrenda más sencilla para quienes tenían menos recursos, lo que refleja la sensibilidad y justicia de la ley divina.
  2. Las leyes de la tzaraat: El segundo tema se centra en la tzaraat, una afección que podía manifestarse en la piel, la ropa o incluso en las casas. La tzaraat no se entiende simplemente como una enfermedad física, sino como una “señal espiritual” que invitaba a la persona a la reflexión y al arrepentimiento. La tradición judía asocia frecuentemente la tzaraat con el “lashón hará”, es decir, el mal uso de la palabra, como el chisme o la difamación. De esta manera, la parashá resalta el poder del lenguaje y su impacto en la comunidad. El diagnóstico y la determinación del estado de pureza o impureza no correspondían a un médico, sino al Kohén, el sacerdote. Su función no era solo sanitaria, sino también espiritual, ya que actuaba como guía en el proceso de restauración. Cuando la persona sanaba, el Kohén supervisaba los rituales necesarios para su reintegración a la comunidad, enfatizando la importancia de la reconciliación y la restauración social.

Reflexión: La parashá nos enseña que la vida espiritual está estrechamente ligada a nuestras acciones cotidianas, a nuestras palabras y a los procesos naturales de la vida. La pureza e impureza no deben entenderse como juicios de valor, sino como estados que requieren conciencia, tiempo y renovación.

La parashá Metzora continúa el tema de la tzaraat, erróneamente conocido como lepra, una afección que, como ya sabemos, no se entiende solo como una enfermedad física, sino como una señal espiritual que invita a la reflexión y al cambio interior. La palabra metzora describe a la persona que atraviesa este proceso, el cual incluye un tiempo de aislamiento destinado a fomentar la introspección y la restauración de su relación con HaShem y con la comunidad. La tzaraat, se asocia frecuentemente con el lashón hará, es decir, el mal uso de la palabra, como el chisme o la difamación. De esta manera, la parashá nos recuerda el poder que tienen nuestras palabras para construir o destruir, y nos invita a usarlas con responsabilidad, verdad y respeto. El proceso de purificación es guiado por el Kohén, quien actúa como líder espiritual y supervisa la reintegración del metzora a la comunidad. Los elementos utilizados en el ritual, como el cedro y el hisopo, simbolizan el paso del orgullo a la humildad, destacando la importancia de la transformación interior. Además, la parashá menciona la tzaraat en las casas, enseñando que la espiritualidad también abarca el entorno en el que vivimos. Esto resalta la necesidad de construir hogares basados en la armonía y la paz.

Reflexión: Metzora nos enseña el valor de la teshuvá, (el retorno o arrepentimiento), recordándonos que siempre existe la oportunidad de restaurar nuestras relaciones y comenzar de nuevo. Una invitación a la reflexión, la humildad y el uso consciente de nuestras palabras para promover la paz y la unidad.

HAFTARÁ

El libro concluye con una poderosa enseñanza sobre la verdadera relación entre el ser humano y el Eterno. El pasaje inicia afirmando que el cielo es Su trono y la tierra el estrado de Sus pies, lo que resalta que la presencia de HaShem no puede limitarse a un edificio. El Eterno no busca únicamente rituales o sacrificios, sino un corazón humilde y sensible a Su palabra. La anavá (humildad) y la obediencia sincera son más valiosas que cualquier expresión externa de religiosidad. El profeta también denuncia la hipocresía de quienes realizan actos de adoración sin vivir conforme a la justicia y al pacto. La imagen de Sión como una madre que da a luz repentinamente simboliza la restauración y el consuelo del pueblo de Israel. Esta promesa se extiende a las naciones, mostrando que el reconocimiento del Eterno tendrá un alcance universal, cumpliendo el propósito de Israel como luz para el mundo. El capítulo concluye con una visión de juicio y responsabilidad moral, recordando que cada persona responde por sus acciones. Al mismo tiempo, se presenta una esperanza futura en la que toda la humanidad adorará al Eterno “de mes en mes y de Shabat en Shabat” (66:23), señalando una era de paz, justicia y comunión continua con HaShem. HaShem busca humildad y fidelidad más que rituales, promete la restauración de Israel y anuncia un futuro de adoración universal y justicia divina, invitando a vivir con reverencia, responsabilidad y esperanza.

BRIT HADASHÁ

En este pasaje, un hombre afectado por tzaraat se acerca a Yeshúa con fe y humildad, reconociendo su autoridad al decir: “Si quieres, puedes limpiarme”. La tzaraat no era solo una afección física, sino una condición espiritual que implicaba aislamiento y separación de la comunidad, según las leyes de Levítico 13 y 14. Yeshúa, movido a compasión, lo toca y lo limpia. Este gesto es significativo, ya que, en lugar de contraer impureza, Él transmite pureza y restauración, revelando su autoridad mesiánica. Luego le ordena presentarse al Kohén y ofrecer lo que Moisés mandó, demostrando que no vino a anular la Torá, sino a confirmarla y llevarla a su pleno significado. Este acto permite la reintegración oficial del hombre a la comunidad y sirve como testimonio para los sacerdotes. Este milagro no solo muestra el poder sanador de Yeshúa, sino también el cumplimiento del proceso levítico de purificación, señalando una restauración integral: física, espiritual y comunitaria. La proclamación pública del hombre, aunque bien intencionada, resalta la importancia de la obediencia al propósito divino. Marcos 1:40–45 presenta a Yeshúa como el Mesías que restaura y confirma la Torá, ofreciendo una limpieza que transforma la vida y permite el regreso pleno a la comunión con HaShem, la sociedad y con la comunidad.

Mes de Iyar: Segundo en el calendario bíblico, se distingue por ser un tiempo de sanación y crecimiento espiritual. Su nombre se asocia tradicionalmente con las iniciales hebreas “Ani Adonai Rofeja” “Yo soy el Eterno, tu sanador” (Shemot 15:26), lo que resalta su carácter propicio para la recuperación física y el fortalecimiento del alma. Este mes transcurre completamente dentro de la Cuenta del Ómer, representando un proceso gradual de refinamiento personal que conecta la libertad de Pésaj con la preparación para recibir la Torá en Shavuot. Entre sus fechas más significativas se encuentran Pésaj Shení, que simboliza la posibilidad de una segunda oportunidad, y Lag BaÓmer, que introduce un momento de alegría y renovación espiritual en medio de este período introspectivo. Además, Iyar se sitúa entre el renacimiento espiritual experimentado en Nisán y la madurez alcanzada con la entrega de la Torá en Siván. Iyar nos enseña que la transformación auténtica ocurre paso a paso y que siempre existe la posibilidad de sanar, corregir y avanzar hacia una vida más plena y consciente.

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Bendiciones para Janucá

  • Todas las noches

    Lehadlik Ner

    בָּרוּךְ אַתָּה ה' אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, אֲשֶׁר קִדְּשָׁנוּ בִּמְצִוֹתָיו וְצִוָּנוּ לַהֲדְלִיק נֵר שֶׁל חֲנֻכָּה

    Baruj Atá Adonai, Eloheinu Mélej HaOlam, asher kid'shanu b'mitzvotav v'tzivanu lehadlik ner shel Janucá.


    Bendito eres Tú, Señor nuestro Dios, Rey del universo, que nos santificaste con Tus mandamientos y nos ordenaste encender las luces de Janucá.
  • Todas las noches

    Al Hanisim

    בָּרוּךְ אַתָּה ה' אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, שֶׁעָשָׂה נִסִּים לַאֲבוֹתֵינוּ בַּיָּמִים הָהֵם בַּזְּמַן הַזֶּה

    Baruj Atá Adonai, Eloheinu Mélej HaOlam, sheasá nisim la’avotenu bayamim hahem bazman hazé.


    Bendito eres Tú, Señor nuestro Dios, Rey del universo, que hiciste milagros a nuestros antepasados en esos días y en este tiempo.
  • Solo la 1ª Noche

    Shehejeianu

    בָּרוּךְ אַתָּה ה' אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, שֶׁהֶחֱיָנוּ וְקִיְּמָנוּ וְהִגִּיעָנוּ לַזְּמַן הַזֶּה

    Baruj Atá Adonai, Eloheinu Mélej HaOlam, shehejeianu, vekiimanu, vehiguianu lazman hazé.

    Bendito eres Tú, Señor nuestro Dios, Rey del universo, que nos has dado vida, nos has sostenido y nos has permitido llegar a este momento.

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בָּרוּךְ אַתָּה יְהֹוָה אֱלֹהֵֽינוּ מֶֽלֶךְ הָעוֹלָם אֲשֶׁר קִדְּ֒שָֽׁנוּ בְּמִצְוֹתָיו וְצִוָּֽנוּ עַל סְפִירַת הָעֹֽמֶר
Baruj Atá Adonai, Elohenu Melej haOlam, asher kidshanú, bemitzvotav vetzivanu al Sefirat haOmer.
Bendito eres Tú, D~os nuestro, Soberano del universo, que nos ha santificado con su mandamientos y nos ordenaste el conteo del Omer.
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El 16 de Nisán [23 de Abril] al ocaso, comenzaremos el conteo del Omer. Descarga tu calendario para llevar el conteo.

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