ORDENAR DE NUEVO
Para este Shabat la porción semanal es doble; Parashá Vayakhél–Pekudei, y además ese día es Shabat HaJodesh. Shabat HaJodesh es el Shabat especial antes de Rosh Jodesh Nisán. Y culminamos con el estudio del segundo libro de la Torá.
Moshé reúne a todo el pueblo de Israel después del episodio del becerro de oro para volver a ordenar la vida del pueblo según la voluntad de HaShem. Lo primero que les recuerda no es la construcción del Tabernáculo, sino el mandamiento del Shabat: seis días se trabaja, pero el séptimo día es sagrado y dedicado al descanso. Esto enseña que incluso una obra tan importante como construir el santuario no está por encima del tiempo santo establecido por HaShem. Luego Moshé pide al pueblo que traiga ofrendas voluntarias para construir el Mishkán, (el santuario portátil) donde la presencia de HaShem habitaría en medio de Israel durante su camino por el desierto. Las personas traen oro, plata, cobre, telas finas, madera, aceite, especias y otros materiales. La Torá enfatiza que las ofrendas fueron dadas por quienes tenían el corazón dispuesto, mostrando que el servicio a HaShem debe nacer de la voluntad y la generosidad. HaShem había escogido a Bezalel y Oholiab para dirigir el trabajo. Ellos recibieron sabiduría, habilidad y entendimiento para diseñar y construir todos los elementos del santuario, y también para enseñar a otros. El pueblo trajo tantos materiales que finalmente Moshé tuvo que ordenar que dejaran de traer más, porque ya había suficiente para terminar toda la obra. Entonces los artesanos comenzaron a fabricar las partes del Mishkán: las cortinas y estructuras del tabernáculo, el Arca del Pacto, la mesa del pan, la menorá, los altares y los utensilios sagrados. Cada objeto tenía un propósito específico dentro del servicio a HaShem. El Arca representaba el pacto divino con Israel, la menorá simbolizaba la luz y la presencia divina, y el altar era el lugar donde se presentaban las ofrendas. Esta parashá muestra que toda la comunidad participa en la obra de HaShem: algunos aportan recursos, otros habilidades y otros trabajo. También enseña que HaShem desea habitar entre su pueblo, pero esa cercanía requiere obediencia, orden y un corazón dispuesto a servir.
La parashá Pekudei, cierra el libro de Shemot y presenta el registro final de los materiales utilizados para construir el Mishkán. La palabra “pekudei” significa “cuentas” o “registro”, y muestra que todo lo que el pueblo ofreció para la obra de HaShem fue administrado con responsabilidad y transparencia bajo la dirección de Moshé. Este principio enseña que en el servicio a HaShem debe haber integridad también en lo material. La obra fue realizada por los artesanos Bezalel y Oholiab, quienes construyeron cada parte del santuario y las vestiduras sacerdotales para Aaron y sus hijos. La Torá repite varias veces que todo se hizo “tal como el Señor ordenó a Moisés”, mostrando que el servicio a HaShem se basa en obedecer fielmente Sus instrucciones. Cuando todo estuvo terminado, Moshé revisó la obra y bendijo al pueblo porque habían hecho todo correctamente. Luego levantó el Mishkán y colocó cada objeto en su lugar, consagrando el santuario para el servicio sagrado. El momento más importante ocurre cuando la nube de la presencia de Dios cubre el Mishkán y la gloria divina lo llena. Desde ese momento la nube guiaba a Israel en el desierto: cuando se levantaba el pueblo avanzaba, y cuando permanecía el pueblo acampaba. Así la parashá enseña que cuando el pueblo obedece y trabaja unido, la presencia de HaShem habita en medio de ellos y guía su camino.
HAFTARÁ
La haftará escribe una visión del orden espiritual y del servicio en el templo futuro. El tema principal es la purificación del templo y la preparación para Pésaj. El profeta explica cómo el pueblo de Israel y el príncipe deben participar en las ofrendas y en las celebraciones sagradas. El pueblo contribuye con ofrendas para el servicio del templo, mientras que el príncipe tiene la responsabilidad de presentar sacrificios en nombre de la nación, especialmente en festividades importantes como Pésaj. El pasaje también establece normas sobre la adoración, las ofrendas diarias y el comportamiento justo del gobernante. Se enfatiza que el líder no debe oprimir al pueblo ni quitarles sus tierras, sino gobernar con justicia. El mensaje central es que la adoración a HaShem debe hacerse con orden, pureza y justicia, y que tanto el liderazgo como el pueblo tienen responsabilidad en mantener una relación correcta con HaShem.
BRIT HADASHÁ
El santuario terrenal: Se explica cómo funcionaba el tabernáculo que HaShem ordenó en la Torá. El santuario tenía dos partes: el Lugar Santo y el Lugar Santísimo. Al Lugar Santísimo solo podía entrar el sumo sacerdote una vez al año, llevando sangre de sacrificios para pedir perdón por los pecados del pueblo. Esto enseñaba que el acceso completo a la presencia de HaShem todavía no estaba abierto para todos. Este sistema era una enseñanza o figura de algo mayor. El texto presenta a Yeshúa como el Sumo Sacerdote que entra al santuario celestial. Él no ofrece sangre de animales, sino que ofrece su propia vida para traer una redención más profunda. La enseñanza principal es que el tabernáculo descrito en la Torá, como en Éxodo, apuntaba a una obra mayor: el Mesías abre el camino para acercarse a HaShem y permite que las personas le sirvan con un corazón limpio y una conciencia renovada.
חזק חזק ונתחזק ¡JAZAK, JAZAK VENITJASEK! ¡Sé fuerte, sé fuerte y nos fortaleceremos !