COMIENZO DE LA LIBERACIÓN
- HaShem Hablo a Moshé: HaShem comienza a mostrar con poder que Él es el único HaShem verdadero, cumpliendo Su promesa de liberar al pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto. Como el Shadai (una imagen visible del Eterno. También significa “El Omnipotente, El Todopoderoso). Él se presenta a Moshé y le recuerda que es el mismo Elohim que se reveló a Abraham, Isaac y Jacob. Le asegura que sacará a Israel de Egipto, lo hará un pueblo libre y lo llevará a una tierra buena. HaShem afirma algo muy importante: ha escuchado el clamor del pueblo y no se ha olvidado de ellos.
- Moshé y Aharón comienzan la Misión: Moshé y su hermano Aharón se presentan ante el faraón, el rey de Egipto, para pedirle que deje salir al pueblo. Sin embargo, el faraón endurece su corazón y se niega a obedecer.
- La vara de Aharón y las señales de HaShem: Entonces HaShem comienza a manifestar Su poder por medio de señales y plagas, para que el faraón y los egipcios reconozcan quién es el verdadero HaShem.
- Opinión de los sabios: Rashí (basado en Midrash Rabá): HaShem le dice a Moshé que los Patriarcas (Avraham, Itzjak y Yaakov) no cuestionaron Sus promesas, aunque no las vieron cumplidas plenamente. Moshé, en cambio, preguntó: “¿Por qué has hecho mal a este pueblo?” (Éxodo 5:22). Midrash Rabá: Las cuatro expresiones de redención: Vehotzeti (Los sacaré), Vehitzalti (Los libraré), Vegaalti (Los redimiré), Velakajti (Los tomaré), corresponden a cuatro etapas del exilio y a cuatro copas de vino en el Séder de Pésaj. Talmud – Sanedrín 90b / Midrash: Durante las primeras plagas, el Faraón endureció su propio corazón. Solo después Hashem lo endurece, como consecuencia. Cuando una persona persiste en el mal, llega un punto en que pierde sensibilidad moral. La falta de teshuvá puede llevar a perder la libertad interior. Midrash Tanjumá – Vaerá. Las plagas están organizadas en tres ciclos, cada uno con advertencia previa. Hashem actúa con justicia y misericordia: Advierte – Da tiempo para reflexionar – Castiga solo cuando no hay cambio. Esto enseña que Dios no castiga por ira, sino para educar y corregir. Talmud – Sanedrín 90b / Midrash: Durante las primeras plagas, el Faraón endureció su propio corazón. Solo después Hashem lo endurece, como consecuencia. Cuando una persona persiste en el mal, llega un punto en que pierde sensibilidad moral. La falta de teshuvá puede llevar a perder la libertad interior. Mensaje general de Vaerá (según el Sforno). La parashá muestra que la redención de Israel no fue solo para salir de Egipto, sino para: “Que sepan que Yo soy Hashem”. El objetivo final no es solo libertad física, sino conciencia espiritual.
- El Mensaje de Vaerá: El mensaje que nos deja esta parashá es claro: HaShem cumple Sus promesas, aunque a veces parezca que tarda. HaShem escucha el clamor de los oprimidos. El poder humano no puede resistir al poder de HaShem. Un corazón endurecido puede presenciar milagros y aun así no cambiar. La verdadera libertad comienza cuando reconocemos quién es HaShem. Vaerá nos enseña que HaShem se revela con poder para liberar, cumplir Sus promesas y mostrar que Él es el único Señor. También nos enseña que la redención no ocurre de golpe: comienza con revelación, continúa con confrontación y culmina con una transformación interior.
HAFTARÁ
La haftará de Vaerá en Ezequiel presenta un mensaje de juicio y de esperanza que se entrelazan. Por un lado, HaShem afirma Su soberanía absoluta sobre las naciones, incluso sobre aquellas que parecen fuertes, sabias o autosuficientes, como Tiro y Egipto. Estas potencias representan al ser humano cuando confía en su propio poder y se coloca, consciente o inconscientemente, en el lugar que solo corresponde al Creador. El mensaje es claro: toda grandeza que no reconoce a HaShem termina vacía y frágil. Sin embargo, el centro del texto no es la destrucción, sino la santificación del Nombre de HaShem.
Cuando Hashem actúa en la historia, lo hace para que Su identidad sea conocida y reconocida. Desde la visión mesiánica hebrea, esto apunta a un proceso mayor de redención: el juicio no es un fin en sí mismo, sino un medio para corregir, purificar y restaurar el orden divino. HaShem no abandona a Israel ni a la humanidad; corrige para volver a reunir. Ezequiel nos recuerda que la verdadera redención comienza cuando el ser humano deja de exaltarse a sí mismo y permite que HaShem sea reconocido como Rey. El mensaje sigue vigente: solo cuando HaShem es santificado en medio de la historia, el pueblo puede habitar en verdadera paz y seguridad.
BRIT HADASHÁ
Rav Shaúl (Pablo) responde a una pregunta fundamental: ¿es Dios injusto al elegir y actuar según Su voluntad? Su respuesta es clara: la justicia de Dios no se mide por criterios humanos. Hashem declara que Su misericordia es soberana; Él no está obligado por el esfuerzo ni por el mérito del ser humano, sino que actúa conforme a Su propósito redentor. La referencia a Moshé recuerda que la misericordia divina nace del pacto. Dios se revela como Aquel que tiene compasión y gracia, no como respuesta automática a la conducta humana, sino como expresión de Su carácter. Esto no anula la responsabilidad humana, sino que afirma que la redención comienza siempre en Dios. El ejemplo del faraón no presenta a un Dios arbitrario, sino a un Dios que gobierna la historia incluso cuando el corazón humano se endurece. El faraón ya caminaba en orgullo; Dios utiliza esa realidad para manifestar Su poder y hacer conocer Su Nombre en toda la tierra. Así, incluso la resistencia humana termina sirviendo al plan divino.