Comunidad Shalom Ubrajot (C.S.U)

PARASHÁT HASHAVUA

Porción Semanal de la Torá

פרשת השבוע

Boletín Informativo

#131

5786 [2025-2026]

Yeshua dijo: "No piensen que he venido para anular la Torá o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir"

Lecturas de la Parashá

Torá: Shemot 3:11 - 34:35
Haftará: Yejezkel (Ezequiel) 36:16 - 38
Brit HaDashá: I Corintios 10:1 - 13

Boletín Informativo

#131

5786 [2025-2026]

PARASHÁT HASHAVUA

Porción Semanal de la Torá

פרשת השבוע

Yeshua dijo: "No piensen que he venido para anular la Torá o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir"

Lecturas de la Parashá

Torá: Shemot 3:11 - 34:35
Haftará: Yejezkel (Ezequiel) 36:16 - 38
Brit HaDashá: I Corintios 10:1 - 13

EL CENSO

Este Shabat se denomina “Shabat Pará” Se lee el pasaje de la vaca roja (Pará Adumá), relacionada con la purificación ritual. Es el tercer Shabat antes de la festividad de Pésaj y requiere de una preparación espiritual y renovación interior. La parashá Ki Tisá es una de las más intensas y humanas de toda la Torá, porque muestra tanto la grandeza espiritual del pueblo como su fragilidad.

Dinero de rescate (El medio Shekel): HaShem le dice a Moshé que cuando se haga el censo del pueblo, cada persona debe dar medio shekel como ofrenda. No se cuenta a la gente directamente, sino a través de su contribución, enseñando que cada vida tiene el mismo valor: el rico no puede dar más para “valer” más, ni el pobre menos, por no tener. Todos son igualmente necesarios. Ese dinero se usaba para el servicio del Santuario, mostrando que la comunidad se construye cuando cada uno aporta su parte.

La Fuente de bronce: Luego se ordena hacer la fuente de cobre para que los sacerdotes se laven manos y pies antes del servicio. Esto enseña que acercarse a lo sagrado requiere preparación y conciencia.

El aceite de la unción y el incienso: También se describen el aceite especial de unción y el incienso sagrado, que no podían usarse para fines personales. Lo espiritual no puede mezclarse con el ego o el beneficio propio.

Artesanos para construir el Mishkán: HaShem elige a Betzalel y a Oholiav como artesanos principales del Mishkán (Tabernáculo), llenándolos de sabiduría, entendimiento y conocimiento. No solo los líderes espirituales sirven a HaShem; también los artistas, constructores y trabajadores. La habilidad manual también puede ser sagrada cuando se usa con propósito.

El día de reposo (El Shabat como señal): Después se vuelve a recordar la importancia del Shabat. Incluso la construcción del Mishkán debe detenerse en Shabat. Esto enseña que, aunque la obra sea sagrada, hay algo aún más sagrado: el tiempo de descanso y conexión con HaShem.

El pecado del becerro de oro: Ocurre el momento más dramático, el pecado del Becerro de Oro. Moshé tarda en bajar del Monte Sinaí, y el pueblo, temeroso y confundido, le pide a Aharón que haga una representación visible que los guíe. Construyen un becerro de oro y lo celebran. No necesariamente estaban negando a HaShem, sino que buscaban algo tangible, algo que pudieran ver y tocar. Pero ese acto traiciona el pacto recién hecho en el Sinaí.

La presencia de HaShem lo más importante: HaShem le dice a Moshé que el pueblo ha pecado gravemente y propone destruirlo y comenzar de nuevo con él. Aquí vemos la grandeza de Moshé como líder: en lugar de aceptar convertirse en el origen de una nueva nación, suplica por el pueblo. Apela al honor de HaShem ante las demás naciones y a las promesas hechas a los patriarcas. Moshé se pone en medio, intercede, y logra que el castigo no sea total. Cuando Moshé baja y ve el becerro y la celebración, rompe las Tablas de la Ley. Es un acto fuerte y simbólico: el pacto se ha quebrado, así que las tablas también. Luego destruye el becerro y confronta al pueblo. Los levitas se mantienen firmes y ayudan a restaurar el orden.

Pero la historia no termina en destrucción, sino en reparación. Moshé vuelve a subir al monte para pedir perdón. Dice algo extraordinario: “Si no los perdonas, bórrame del libro que has escrito”. Está dispuesto a perderlo todo por su pueblo. HaShem responde que cada persona es responsable por su propio pecado, pero acepta renovar la relación. Moshé pide entonces algo aún más profundo: “Muéstrame Tu gloria” (Shemot 33:18). Quiere entender la manera en que HaShem gobierna el mundo, especialmente después de una caída tan grande. HaShem le revela los Trece Atributos de Misericordia (Shemot 34:6-7), enseñando que la compasión divina es parte esencial de la relación con la humanidad. No todo es justicia estricta; hay espacio para el arrepentimiento y la renovación.

Moshé hace tablas nuevas: Moshé talla un segundo par de tablas, y HaShem vuelve a escribir los mandamientos. Esto es muy significativo: las primeras tablas fueron hechas completamente por HaShem; las segundas son talladas por Moshé y luego inscritas por HaShem. La segunda alianza nace del esfuerzo humano combinado con la misericordia divina. Después del error, la relación es más madura, más consciente. Cuando Moshé desciende con las nuevas tablas, su rostro irradia luz. Ha estado tan cerca de la presencia divina que su piel refleja esa cercanía. El pueblo se asusta, y él se cubre con un velo, que se quita cuando habla con HaShem. Esto simboliza que el encuentro profundo con lo sagrado transforma a la persona.

Mitzvot: La parashá contiene 9 mitzvot (mandamientos), 3 son preceptos positivos (cosas que se deben hacer), 6 son preceptos negativos (prohibiciones). Aunque Ki Tisá es una parashá muy extensa y profunda en narrativa (especialmente por el episodio del Becerro de Oro y las Segundas Tablas), en número de mitzvot es relativamente pequeña.

Reflexión: En conjunto, Ki Tisá nos enseña que el ser humano puede caer incluso después de una experiencia espiritual inmensa. El miedo y la impaciencia pueden llevar a decisiones equivocadas. Pero también enseña algo aún más grande, el error no es el final. Existe la responsabilidad, el dolor y las consecuencias, pero también existe la intercesión, el arrepentimiento y la segunda oportunidad. La parashá muestra que el liderazgo verdadero implica defender al pueblo incluso cuando falla. Enseña que lo sagrado necesita límites, que el tiempo (Shabat) puede ser más elevado que el espacio, que todos valen lo mismo, y que la relación con HaShem no se rompe para siempre por una caída, sino que puede reconstruirse con más profundidad. Ki Tisá es, en esencia, una historia sobre ruptura y reconciliación, sobre justicia y misericordia, y sobre cómo después de quebrar las primeras tablas de nuestra vida, siempre podemos tallar unas segundas.

HAFTARÁ

En este pasaje, el profeta Ezequiel transmite un mensaje de parte de HaShem al pueblo de Israel. Primero, HaShem explica que el pueblo fue expulsado de su tierra porque se había apartado de Él. Habían cometido injusticias e idolatría, y por eso fueron dispersados entre las naciones. Esto hizo que otros pueblos hablaran mal del nombre de Dios, porque pensaban que Él no había podido proteger a Su pueblo. Pero luego el mensaje cambia a uno de esperanza. HaShem dice que no los traerá de regreso por mérito de ellos, sino por amor a Su propio nombre. Promete reunirlos de entre todas las naciones y devolverlos a su tierra. Después, HaShem anuncia una transformación interior muy profunda: Los limpiará de sus impurezas; Les dará un corazón nuevo; Pondrá dentro de ellos un espíritu nuevo; Quitará el “corazón de piedra” y les dará un “corazón de carne”, es decir, un corazón sensible y dispuesto a obedecer. Gracias a este cambio interior, el pueblo podrá seguir los caminos de Dios con sinceridad. Finalmente, HaShem promete bendición y restauración: la tierra volverá a ser fértil, las ciudades serán reconstruidas y el pueblo crecerá en número. Entonces las naciones sabrán que HaShem es quien restaura y da vida.

BRIT HADASHÁ

Rab Shaul (el apóstol Pablo) recuerda a los creyentes la historia de Israel en el desierto. Él menciona que todos estuvieron bajo la nube, todos cruzaron el mar, todos comieron el maná y todos bebieron del agua que HaShem proveyó. Es decir, todo el pueblo participó de experiencias espirituales reales y poderosas. Sin embargo, a pesar de esos privilegios, muchos no agradaron a HaShem. (Tener experiencias espirituales, participar en actos sagrados o formar parte del pueblo no garantiza una vida fiel. Las bendiciones recibidas no reemplazan la obediencia diaria).

Luego Rab Shaul menciona errores concretos del pueblo: desearon cosas malas, cayeron en idolatría, practicaron inmoralidad, pusieron a prueba a HaShem y murmuraron. Estas actitudes no comenzaron en acciones visibles, sino en el corazón. El descontento, la impaciencia y los deseos desordenados fueron el origen de su caída. Shaul afirma que estos acontecimientos quedaron como ejemplo para las generaciones posteriores, para que aprendan y no repitan el mismo camino. Después advierte algo muy importante: quien piensa que está firme debe cuidarse de no caer. La confianza excesiva en uno mismo es peligrosa. Creer que uno es inmune al error puede abrir la puerta a la caída. La vida espiritual requiere humildad constante y vigilancia interior. Finalmente, el pasaje no termina con advertencia sino con esperanza. Shaul asegura que las tentaciones que enfrentamos son humanas, no extraordinarias ni imposibles de soportar. HaShem es fiel y no permitirá que la prueba sea mayor de lo que se puede resistir. Siempre habrá una salida. Esto no significa que la tentación desaparezca, sino que en medio de ella HaShem sostiene y provee la fuerza necesaria para permanecer firmes. En conjunto, el mensaje enseña que los privilegios espirituales no sustituyen la obediencia, que el corazón necesita ser guardado con humildad y que, aun en medio de la prueba, la fidelidad de HaShem es mayor que nuestra debilidad.

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Bendiciones para Janucá

  • Todas las noches

    Lehadlik Ner

    בָּרוּךְ אַתָּה ה' אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, אֲשֶׁר קִדְּשָׁנוּ בִּמְצִוֹתָיו וְצִוָּנוּ לַהֲדְלִיק נֵר שֶׁל חֲנֻכָּה

    Baruj Atá Adonai, Eloheinu Mélej HaOlam, asher kid'shanu b'mitzvotav v'tzivanu lehadlik ner shel Janucá.


    Bendito eres Tú, Señor nuestro Dios, Rey del universo, que nos santificaste con Tus mandamientos y nos ordenaste encender las luces de Janucá.
  • Todas las noches

    Al Hanisim

    בָּרוּךְ אַתָּה ה' אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, שֶׁעָשָׂה נִסִּים לַאֲבוֹתֵינוּ בַּיָּמִים הָהֵם בַּזְּמַן הַזֶּה

    Baruj Atá Adonai, Eloheinu Mélej HaOlam, sheasá nisim la’avotenu bayamim hahem bazman hazé.


    Bendito eres Tú, Señor nuestro Dios, Rey del universo, que hiciste milagros a nuestros antepasados en esos días y en este tiempo.
  • Solo la 1ª Noche

    Shehejeianu

    בָּרוּךְ אַתָּה ה' אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, שֶׁהֶחֱיָנוּ וְקִיְּמָנוּ וְהִגִּיעָנוּ לַזְּמַן הַזֶּה

    Baruj Atá Adonai, Eloheinu Mélej HaOlam, shehejeianu, vekiimanu, vehiguianu lazman hazé.

    Bendito eres Tú, Señor nuestro Dios, Rey del universo, que nos has dado vida, nos has sostenido y nos has permitido llegar a este momento.

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בָּרוּךְ אַתָּה יְהֹוָה אֱלֹהֵֽינוּ מֶֽלֶךְ הָעוֹלָם אֲשֶׁר קִדְּ֒שָֽׁנוּ בְּמִצְוֹתָיו וְצִוָּֽנוּ עַל סְפִירַת הָעֹֽמֶר
Baruj Atá Adonai, Elohenu Melej haOlam, asher kidshanú, bemitzvotav vetzivanu al Sefirat haOmer.
Bendito eres Tú, D~os nuestro, Soberano del universo, que nos ha santificado con su mandamientos y nos ordenaste el conteo del Omer.
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