EL SERVICIO
Este Shabat se denomina “Shabat Zajor” (Sábado del recuerdo) El segundo (el sábado antes de Purim). Se recuerda el ataque de Amalek y el mandato de no olvidarlo.
Shabat Zajor simboliza: “La memoria activa” del pueblo judío. “La lucha contra el mal y la injusticia”. El compromiso de no permitir que la maldad gratuita vuelva a prosperar. La conexión directa con Purim, porque el villano de la historia de Purim, Hamán, es considerado descendiente de Amalek. Está directamente conectado con la historia de Libro de Ester.
La parashá, describe las instrucciones que HaShem da a Moshé para el servicio en el Mishkán. Comienza con el mandato de que el pueblo traiga aceite puro de oliva para mantener encendida de forma constante la Menorá dentro del Santuario. Luego se detallan las vestiduras sagradas que debía usar Aharón, el Sumo Sacerdote, y sus hijos. Se describen el efod, el pectoral con doce piedras que representan a las doce tribus de Israel, el manto azul con campanillas, la túnica, el turbante y la lámina de oro grabada con la inscripción “Sagrado para el Eterno”. Estas vestiduras eran para honor y esplendor, y señalaban la función sagrada del sacerdocio. La parashá continúa con las instrucciones para la consagración de Aharón y sus hijos mediante sacrificios, ofrendas y unción, estableciendo así el sacerdocio como un servicio permanente. Se detallan también las ofrendas diarias que debían presentarse cada mañana y cada tarde, como parte del servicio continuo en el Santuario. Finalmente, se describen las instrucciones para el altar del incienso, donde se debía quemar incienso aromático cada día, completando así el conjunto de elementos esenciales para el culto en el Mishkán.
El mensaje: Tetzavé enseña que la santidad no es escapar del mundo, sino iluminarlo desde adentro.
Liderar sin ego; Convertir la presión en luz; Santificar lo material; Actuar con corazón; Servir con coherencia; Cuidar la vida interior.
HAFTARÁ
En este capítulo, el profeta Samuel transmite al rey Saúl la orden divina de destruir por completo a Amalek, en cumplimiento del mandato de recordar y borrar su recuerdo. Saúl organiza el ejército, derrota a Amalek, pero perdona la vida de Agag, rey de Amalek, y conserva lo mejor del ganado. Cuando Samuel lo confronta, Saúl argumenta que los animales fueron preservados para ofrecer sacrificios a HaShem y que el pueblo influyó en su decisión. Samuel le responde que la obediencia es superior al sacrificio y que la desobediencia equivale a rebelión. Debido a que Saúl no cumplió plenamente el mandato, Samuel le anuncia que HaShem ha rechazado su reinado y que el reino será entregado a otro. Finalmente, Samuel ejecuta a Agag y se separa de Saúl. El capítulo concluye señalando que Samuel no volvió a ver a Saúl hasta el día de su muerte, y que HaShem lamentó haberlo hecho rey sobre Israel.
El mensaje: El mensaje es que la fidelidad a la palabra divina no puede ser reemplazada por gestos religiosos ni por razonamientos personales. La autoridad espiritual y el liderazgo dependen de la obediencia íntegra, y la desobediencia parcial tiene consecuencias. En el contexto de Shabat Zajor, la haftará refuerza la importancia de recordar y enfrentar aquello que representa oposición a los valores divinos, con claridad y responsabilidad.
BRIT HADASHÁ
Esta porción presenta la obra del Mesías utilizando el lenguaje sacrificial del sistema levítico. Afirma que existe un “altar” del cual no participan quienes permanecen únicamente en el servicio del tabernáculo, señalando que la obra redentora de Yeshúa constituye una realidad superior al sistema sacrificial terrenal. El autor establece un paralelo con el ritual de Yom Kipur, donde los cuerpos de los animales cuya sangre era llevada al Lugar Santísimo eran quemados fuera del campamento. De igual manera, Yeshúa sufrió fuera de la puerta, cumpliendo tipológicamente la función del sacrificio expiatorio y asumiendo el oprobio. La exhortación a “salir fuera del campamento” implica identificarse con el Mesías aun en medio del rechazo. El texto reafirma la esperanza escatológica de la ciudad futura y redefine el concepto de sacrificio: ahora se expresa mediante alabanza, confesión del Nombre y obras de bien y ayuda mutua. Así, el sistema sacrificial encuentra su cumplimiento en el Mesías y se proyecta en una vida de fidelidad y justicia.
El mensaje: La redención y la reconciliación con Dios se realizan por medio del Mesías, inaugurando una relación renovada basada en la fe, la gracia y la transformación interior. Las promesas dadas a Israel encuentran su cumplimiento en el Mesías, quien establece un nuevo pacto prometido por los profetas: un pacto en el que la Torá es escrita en el corazón y no solo en tablas externas. La obra del Mesías no anula la revelación anterior, sino que la lleva a su plenitud, ofreciendo expiación definitiva y acceso directo a Dios. La vida del creyente se expresa en obediencia nacida de un corazón transformado, en amor al prójimo.