LA BENDICIÓN Y LA MALDICIÓN
La parashá trata sobre las instrucciones que Moshé da al pueblo de Israel antes de entrar en la Tierra Prometida. La palabra “Re’eh” (Mira), que da nombre a la parashá, aparece en singular, a pesar de que Moshé se dirige a toda la nación. Esto sugiere que cada persona debe mirar por sí misma y tomar una decisión consciente entre el bien y el mal. La responsabilidad es individual.
“Mira, yo pongo hoy delante de vosotros bendición y maldición.” (Devarim 11:26)
La bendición está reservada para quienes escuchen los mandamientos; la maldición, para quienes se desvíen de ellos. No se trata solo de consecuencias externas (premios o castigos), sino de una elección interna, vinculada a la conexión espiritual con HaShem. Es, en esencia, una decisión del alma: elevarse hacia la kedushá (santidad) o caer en la tumá (impureza). A lo largo de la parashá se detallan mandamientos sobre temas como la idolatría, los falsos profetas, los animales puros e impuros, el diezmo, el año de remisión, las festividades, entre otros. Se enfatiza la fidelidad a la Torá:
“No añadirás ni quitarás de lo que yo te mando.” (Devarim 13:1). También se menciona el lugar donde pondrá Su Nombre (Devarim 12), entendido como la manifestación de la Shejiná (la presencia divina) que se revela en el espacio sagrado que el alma prepara internamente.
En definitiva, Parashá Re’eh es un llamado personal a “ver” la realidad espiritual y elegir conscientemente el camino del bien. Nos invita a vivir con obediencia a la ley, responsabilidad individual, compromiso con la Torá, y un esfuerzo continuo por la elevación espiritual.
HAFTARÁ
Jerusalén estaba triste, pero HaShem la consuela: HaShem habla como si Jerusalén fuera una persona muy triste, como una mamá que perdió su casa y a sus hijos. Pero HaShem le dice: “Yo te voy a ayudar. Te voy a construir de nuevo, y esta vez serás aún más hermosa, con piedras preciosas.” Eso significa que aunque algo malo pasó, HaShem promete arreglarlo y hacerlo aún mejor.
Elohim dice: “Todos tus hijos serán enseñados por Mí, y vivirán en paz.” Es decir, HaShem quiere que aprendamos cosas buenas: cómo ser amables, obedientes, justos, y que confiemos en Él. ¡Y eso trae paz!
Nadie te podrá hacer daño: HaShem también promete: “Ningún arma que usen contra ti funcionará.”
Eso significa que HaShem cuidará de su pueblo. Aunque a veces tengamos miedo o pasemos por momentos difíciles, no estamos solos.
Ven a lo que realmente te llena: HaShem invita a todos a venir a Él y dice algo muy lindo: ¿Tienes sed? ¡Ven a tomar agua! ¿Tienes hambre? ¡Ven a comer, y no tienes que pagar nada!. HaShem no está hablando de agua o pan real, está hablando de cosas que llenan el corazón: amor, paz, sabiduría, alegría, estar cerca de Él. HaShem recuerda que hizo promesas al rey David, y ahora va a cumplirlas otra vez. Habla de un líder bueno (como el Mashíaj) que guiará a todos con justicia. También dice que personas de otros países también vendrán a conocerlo. El bien se va a multiplicar en todo el mundo.
Consuelo personal: La haftará puede ser leído como un bálsamo para quienes han pasado por pérdidas o crisis. Subraya la importancia de enseñar valores espirituales a las nuevas generaciones. Promesa de que el sufrimiento no es el fin,
BRIT HADASHÁ
Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Elohím; porque muchos falsos profetas han salido al mundo. En esto conoced el Espíritu de Elohím: todo espíritu que confiesa que Yeshúa HaMashíaj ha venido en carne, es de Elohím. Y todo espíritu que no confiesa que Yeshúa HaMashíaj ha venido en carne, no es de Elohím; y este es el espíritu del anti-Mashíaj, del cual habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo. Hijitos, vosotros sois de Elohím, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo. Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye. Nosotros somos de Elohím; el que conoce a Elohím nos oye; el que no es de Elohím no nos oye. En esto conocemos el Espíritu de verdad y el espíritu del error.
HaShem nos enseña que no todo lo que escuchamos es verdad. Algunas personas dicen cosas sobre HaShem, pero no siempre vienen de Él. Por eso, debemos aprender a reconocer lo que viene de HaShem y lo que no.
Si alguien cree que Yeshúa vino como un ser humano real, está diciendo la verdad. Pero si alguien dice que Yeshúa no vino como hombre, esa persona no viene de HaShem. HaShem nos dio su Espíritu para ayudarnos a conocer la verdad. Aunque el mundo diga cosas diferentes, nosotros tenemos a HaShem con nosotros, y eso nos hace fuertes. Quien ama a HaShem escucha su voz y sigue lo que es verdadero. Así aprendemos a vivir como a Él le agrada.