LA ALIANZA ENTRE HASHEM E ISRAEL
“Hoy ustedes están parados, todos ustedes, delante de HaShem su Elohim: sus jefes de tribus, sus ancianos, sus jueces y sus oficiales, todos los hombres de Israel, junto con sus pequeños, sus esposas y los extranjeros que viven entre ustedes, desde el que corta su leña hasta el que saca su agua…” (29:9-10)
Este es uno de los últimos discursos de Moshé antes de su muerte. El pueblo de Israel está a punto de entrar en la Tierra Prometida, y Moshé aprovecha este momento trascendental para renovar el pacto entre HaShem e Israel.
La Parashá Nitzavim, que significa “Ustedes están de pie” o “ustedes están firmes”, transmite un mensaje de continuidad, compromiso y responsabilidad colectiva. Moshé reúne a todo el pueblo y les declara: “Hoy todos ustedes están firmes delante del Eterno su Dios…” (29:9) Y menciona a todos, desde los líderes más importantes hasta los más humildes, desde los sabios hasta los niños, desde los ciudadanos hasta los conversos. Nadie está excluido. Esto demuestra que, ante HaShem, todos somos importantes.
- Renovación del pacto: El pacto en Nitzavim no es algo nuevo, sino una renovación del pacto del Sinaí, adaptado a la nueva realidad: están a punto de entrar a la tierra, y deben hacerlo con una conciencia renovada de su identidad y su compromiso con HaShem. ¿Por qué este pacto es tan importante? Porque todos juntos forman un solo pueblo. Como una gran familia, cada miembro es esencial. No importa si eres grande o pequeño, si sabes mucho o estás aprendiendo. HaShem ama a todos y cuenta con todos.
- Siempre podemos volver: Uno de los mensajes más poderosos de esta parashá es que, si alguna vez te alejas, siempre puedes volver. HaShem nunca cierra la puerta. Él espera con los brazos abiertos. “Cuando regreses a HaShem tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma…” (30:2). Este retorno no es algo mágico ni instantáneo, es un proceso real, profundo y personal. Dios no espera perfección, sino sinceridad.
- La Torá está cerca de ti: “No está en el cielo… ni más allá del mar… Porque muy cerca de ti está la palabra: en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas” (30:12-14). Moshé enseña que la Torá no es inalcanzable. No es sólo para los sabios o para los profetas. Está al alcance de todos. Tú puedes vivirla. Está en tu corazón. HaShem te ama tal como eres; Te dio una luz especial; Estás aquí para brillar, para hacer el bien, y para volver a Él siempre que lo necesites.
HAFTARÁ
Esta haftará es la séptima y última de las Siete Haftarot de consuelo leídas después de Tishá beAv. Culmina un proceso profético de consuelo, restauración y promesa de redención. “Con gran alegría me regocijaré en HaShem… me ha vestido con ropas de salvación, me ha envuelto en un manto de justicia…” (61:10-11). El profeta (o el pueblo) habla con júbilo por la salvación venidera. Imágenes: vestiduras de salvación, manto de justicia, como un novio y una novia en día de bodas; estas vestiduras simbolizan la manifestación externa del mérito espiritual interno. La alegría no es material, sino espiritual: la conciencia de estar recto ante HaShem. “Por amor a Sion no callaré… hasta que su justicia brille como luz…” (62:1-5). El profeta declara que no descansará hasta que Jerusalén sea restaurada. Sion recibirá un nuevo nombre, dado por HaShem. El pueblo será una “corona de esplendor” en la mano de Dios. “Ya no te llamarán Abandonada… sino Hefzibá (‘Mi deleite está en ella’) y tu tierra Beulá (‘Desposada’).” Según Rashi: El cambio de nombre representa un cambio de estado espiritual. Rambam comenta: Los nombres reflejan el nivel de cercanía entre Dios y la nación. La presencia divina no abandona a Israel, ni siquiera en el dolor. Dios está con Su pueblo en todo momento.
BRIT HADASHÁ
En este pasaje, el Rab Shaul (apóstol Pablo) explica por qué los gentiles han alcanzado la justicia de Dios por la fe, mientras que muchos de los israelitas no lo han hecho, a pesar de su celo religioso y su dedicación a la ley. Los gentiles, que no tenían la ley ni buscaban una justicia religiosa, alcanzaron la justicia de Dios al creer en Yeshúa. Israel, en cambio, buscó la justicia por medio de la ley, pero fracasó porque no buscó por fe, sino por obras (9:30-31). Yeshúa se convierte en el punto de división: para algunos es salvación, para otros tropiezo. Muchos judíos rechazaron al Mesías porque no encajaba con sus expectativas legales y nacionalistas (9:32-33). Pablo reconoce el celo religioso de Israel, pero lamenta que esté mal orientado. En lugar de aceptar la justicia de Dios por la fe, intentaron establecer su propia justicia (10:1-3). Yeshúa es la culminación, el propósito y el cumplimiento de la ley. Él es el único camino para obtener la verdadera justicia, no por obras, sino por fe (10:4). La justicia de Dios no se alcanza por esfuerzo humano, sino por fe en Yeshúa. Yeshúa es el cumplimiento de la ley, y su salvación está disponible para todos, sin distinción, por medio de la fe.