CUANDO ENTRES
Bendiciones y maldiciones, en gran medida, es de lo que trata la porción de la Torá de esta semana. Cuando uno lee las promesas de HaShem, descubre que las maldiciones superan en número a las bendiciones. ¿Por qué es esto? Para mostrar cuán serio es HaShem con respecto a la justicia. La intención de la sección que trata sobre las maldiciones es recordarnos a ti y a mí que si violamos Sus normas seguramente habrá una respuesta de Elohim. Al leer esta porción alguien podría preguntarse: “¿Dónde está la gracia?” La gracia se encuentra en la revelación de las Escrituras. En otras palabras, es muy misericordioso por parte de HaShem exponer claramente ante el hombre Sus expectativas, para que ahora sepamos qué hacer y qué no hacer.
Tema central: Preparación del pueblo de Israel para entrar a la Tierra Prometida, con instrucciones sobre cómo vivir allí con gratitud, justicia y conciencia espiritual.
Bikkurim “Ofrenda de los Primeros Frutos”: El agricultor israelita lleva los primeros frutos (bikkurim) al Templo, los entrega al kohén y recita un texto que resume la historia de Israel desde Yaakov (Jacob) hasta la entrada a la tierra.
Comentario de los sabios: Rashi: Este acto no es solo agrícola, sino una expresión de humildad y gratitud. Sforno: Enseña que la memoria histórica es parte de nuestra identidad espiritual. Or HaChaim: Al traer los frutos, la persona reconoce que todo lo que posee viene de Hashem. (La gratitud no es solo un sentimiento, sino una acción concreta y espiritual).
Diezmos y Ayuda Social: Cada tres años, se separan diezmos especiales para los pobres, levitas y extranjeros. El verdadero servicio a HaShem incluye la justicia social y el cuidado del necesitado. “Quien se apiada del necesitado, HaShem se apiada de él.”
Inscripción de la Torá en Piedras: Moshé ordena escribir toda la Torá en grandes piedras, al cruzar el Jordán, como recordatorio perpetuo. Esta inscripción pública muestra que la Torá no es un secreto para sabios, sino una herencia para todo el pueblo. Se escribió en 70 idiomas, para que todas las naciones conocieran la verdad de la Torá.
Bendiciones y Maldiciones en Har Gerizim y Har Eval: El pueblo debía pronunciar bendiciones y maldiciones desde dos montes, representando la consecuencia de cumplir o no la Torá. No es un “castigo automático”, sino una consecuencia natural espiritual y moral. Los levitas pronunciaban en voz alta y todo el pueblo respondía “Amén”, como señal de aceptación y responsabilidad colectiva.
Las Malas Consecuencias del Pecado: Una larga sección describe las bendiciones por obedecer la Torá, y terribles maldiciones por abandonarla. Estas maldiciones no son castigos, sino advertencias educativas, como un padre que quiere lo mejor para su hijo. Aun en lo más oscuro de estas maldiciones, hay una chispa de redención oculta. Versículo clave (28:47): “Por no haber servido a Hashem tu Elohim con alegría…”. Sirves a HaShem no solo con acciones, sino con alegría y entusiasmo. La tristeza espiritual puede llevar al alejamiento.
Pacto Final y Responsabilidad Nacional: Moshé recuerda todo lo que HaShem hizo por el pueblo en Egipto y en el desierto. Les recuerda que su misión no termina con la conquista de la tierra, sino con la fidelidad al pacto. Cada generación renueva el pacto; no basta con vivir en la tierra, hay que vivir con propósito divino. El pacto fue hecho con todo el pueblo, presente y futuro.
Reflexión Personal: Vivir con conciencia de historia, propósito y gratitud. Servir a HaShem con alegría verdadera, no por costumbre, asumir la responsabilidad colectiva por el bienestar espiritual y moral del pueblo. Recordar que incluso en momentos difíciles, HaShem no abandona a Su pueblo, hay luz oculta incluso en la oscuridad.
HAFTARÁ
El capítulo 59 de Isaías concluye con la confirmación del pacto del Eterno con Su pueblo. Luego, el capítulo 60 nos habla sobre la futura gloria de Sión, de Jerusalén y de la justicia venidera para el pueblo del Eterno, Israel. El profeta Isaías presenta una profecía futura para el pueblo de Dios, en un momento en el que estaban atravesando tiempos de cautividad e incertidumbre. No veían un buen futuro cercano; se sentían abandonados, y su visión de la realidad era negativa. Las noticias no eran alentadoras, y su fe había decaído.
Todo el capítulo describe cómo el mundo estaba (y está) en una oscuridad espiritual profunda. A pesar de que se predica el evangelio, muchos se resisten a escuchar y obedecer la Palabra de Dios. Muchos rechazan la luz (hablando espiritualmente), pero finalmente, la luz gloriosa de la segunda venida de nuestro Adón Yeshúa HaMashíaj vendrá para juzgar a las naciones, y entonces habrá nuevos cielos y nueva tierra. Yeshúa será esa luz que iluminará el mundo. Pero en medio de la oscuridad, llega una palabra de esperanza:
Isaías 60:1 – “¡Levántate, resplandece, porque ha llegado tu luz, y la gloria del Eterno ha amanecido sobre ti!”. En este pasaje, el Eterno nos invita a levantarnos. Aunque estemos pasando por momentos difíciles, no debemos caer en la desesperanza. Él nos dice: “¡Levántate, resplandece, ha llegado tu luz!” El Salmo 27 también nos fortalece: “El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?”
Aquí reconocemos a nuestro Padre Celestial como Rey y Señor, y renovamos una confianza plena en Él. El rey David, aun atravesando tiempos difíciles, ponía toda su esperanza en el Eterno. Es tiempo de dejar de mirar las circunstancias, y comenzar a mirar al que todo lo puede. Aprendamos a esperar en Él. Dios siempre está atento para escuchar nuestros ruegos. ¡No te desanimes! Pidamos al Eterno: Fortaleza, Confianza, y la llenura del Rúaj HaKodesh (Espíritu Santo), para poder vivir conforme a Su voluntad. Sigamos siendo luz en medio de la oscuridad. Llevemos las buenas nuevas de salvación a otros, a un mundo que sufre de ceguera espiritual.
BRIT HADASHÁ
En esta porción clave en la carta de Rab Shaul (Pablo), donde aborda el papel de Israel en el plan de redención, especialmente ante la incredulidad de muchos judíos respecto a Yeshúa como el Mesías. Desde una perspectiva hebrea mesiánica, este pasaje reafirma la vigencia de los pactos de Hashem, el rol especial de Israel y la unidad entre judíos y gentiles en el Mesías.
Israel no ha sido desechado: Shaul declara enfáticamente que HaShem no ha rechazado a su pueblo, desafiando la teología del reemplazo. Israel sigue siendo el pueblo del pacto, y la fidelidad de HaShem se basa en Su promesa, no en el mérito humano.
El remanente fiel: Como israelita creyente, Shaul se presenta como parte de un remanente dentro de Israel que ha aceptado a Yeshúa. Esto demuestra que siempre ha habido judíos fieles, también al Mesías. El movimiento mesiánico moderno continúa esta línea: judíos que creen en Yeshúa sin renunciar a su identidad ni a la Torá.
El endurecimiento parcial: La “ceguera” de Israel no es definitiva. Es temporal, permitida por HaShem para que el mensaje llegue a los goyim (gentiles). Este proceso forma parte del plan divino y apunta al despertar futuro de Israel.
El rol de los goyim (gentiles): La salvación de los gentiles no reemplaza a Israel, sino que los injerta en su historia. Su fe debe provocar celos santos en el pueblo judío, inspirándolos a redescubrir a su Mesías.
La restauración de Israel: Shaul anticipa que, si la caída de Israel trajo bendición, ¡su restauración traerá aún más! Este despertar espiritual es clave para el cumplimiento profético y la redención final del mundo.