Parashá Vayishlaj [5786]

Se narra el reencuentro de Yaakov con Esav, la lucha nocturna con el ángel donde recibe el nombre Israel, la reconciliación con su hermano, la tragedia de Dina en Shejem, y el regreso a Betel. También se registra el nacimiento de Binyamín y la muerte de Rajel, junto con el fallecimiento de Itzjak.

Parashá Vayetzé [5786]

Se relata la salida de Yaakov hacia Jarán, su sueño de la escalera celestial, su servicio en casa de Labán, el nacimiento de sus hijos y el inicio de su expansión familiar. Adonai le promete protección y retorno, mostrando que, aun en el exilio y la incertidumbre, Su presencia sostiene cada paso del camino.

Parashá Toldot [5786]

Se narra el nacimiento de Yaakov y Esav, su lucha desde el vientre y la transmisión de la bendición de Itzjak. Muestra cómo las decisiones, la guía divina y la continuidad del pacto trazan el rumbo de las generaciones. La parashá revela que Adonai dirige la historia incluso cuando parece surgir conflicto o tensión familiar.

Parashá Jayei Sará [5786]

Se narra la muerte y sepultura de Sara en la cueva de Majpelá, adquirida por Abraham. Luego, Abraham envía a su siervo a buscar esposa para Itzjak, quien encuentra a Rivká, mostrando bondad y fe. La parashá concluye con el matrimonio de Itzjak y Rivká y la muerte de Abraham, bendecido en todo.

Parashá Lej Lejá [5786]

Hashem llama a Avram a dejar su tierra y familia para ir a la tierra que Él le mostrará, prometiéndole una gran descendencia y bendición. Avram viaja a Canaán, construye altares, enfrenta hambruna, va a Egipto, se separa de Lot, vence a reyes enemigos, recibe el pacto y la promesa de un hijo: Yitzjak.

Parashá Bereshit [5786]

Se relata la creación del mundo por Dios en seis días y el descanso en el séptimo. Describe la formación del ser humano, el Jardín del Edén, la desobediencia de Adán y Java, el primer pecado, Caín y Abel, y las generaciones hasta Noaj, mostrando el inicio de la humanidad y la responsabilidad moral ante el Creador.

Yom Kippur [5786]

Yom Kippur, el Día de la Expiación, es la jornada más solemne del calendario judío. Se observa con ayuno de 25 horas, cinco oraciones especiales y confesión comunitaria. Es un tiempo de arrepentimiento, perdón y reconciliación con Adonai y con el prójimo. Culmina con Neilá y el toque del shofar, sellando esperanza y renovación espiritual.