UN REENCUENTRO ESPERADO
- Ya´akov (Ya´akov) se prepara para reencontrarse con Esav (Esaú): Después de muchos años, Ya´akov regresa a la tierra de sus padres, pero hay un problema, su hermano Esav (Esaú) todavía podría estar enojado, porque Ya´akov le había quitado la primogenitura. Ya´akov tiene miedo, así que, A) Ora a HaShem. B) Prepara regalos. C) Divide su campamento por seguridad. (En algún momento todos tenemos miedo a veces, pero lo primero que debemos hacer es hablar con HaShem).
- Ya´akov lucha con el ángel: En la noche, solo y preocupado, Ya´akov tiene un encuentro misterioso, lucha con un hombre/ángel hasta amanecer. El ángel le toca la cadera y lo deja cojeando, pero Ya´akov no lo suelta hasta recibir una bendición. HaShem le cambia el nombre: “Ya no te llamarás Ya´akov, sino Israel, porque has luchado con HaShem y con los hombres, y has vencido.” (A veces debemos luchar con nuestras dudas, miedos y debilidades. Si permanecemos cerca de HaShem, Él transformará nuestra vida y nos dará un nuevo propósito).
- El reencuentro: Esav perdona a Ya´akov: Esaú llega con 400 hombres, pero en vez de pelear, lo abraza y llora con él. Hay reconciliación. (El perdón es poderoso. HaShem puede cambiar los corazones y sanar relaciones rotas).
- La familia de Ya´akov y sus desafíos: Diná es violada y humillada por Shejem (Siquem). Los hijos de Ya´akov, Simeón y Leví, reaccionan con violencia. Ya´akov los reprende porque esto trae peligro para la familia. (La venganza no es la forma correcta de resolver conflictos. Debemos actuar con justicia y sabiduría, no con impulsos).
- HaShem renueva Su pacto con Ya´akov: HaShem se le aparece y le reafirma la promesa que dio a Abraham e Isaac: hacer una nación grande, darle la tierra, estar con él. (HaShem cumple Sus promesas y nos recuerda quiénes somos en Él).
- Rajel muere al dar a luz a Binyamín (hijo de aflicción): Es un momento triste. Rajel es enterrada en el camino a Efrat (Belén). Aun en medio del dolor, la familia sigue adelante. (Las familias pasan por momentos difíciles, pero HaShem sigue acompañándonos).
- La descendencia de Esav: La parashá termina con la genealogía de Esav, mostrando cómo se formaron los pueblos de Edom.
HAFTARÁ
La haftará continúa el tema de la identidad de Israel, mostrando cómo HaShem, a pesar de la desobediencia del pueblo, sigue amándolo profundamente y llamándolo a regresar.
- HaShem ama a Israel como un Padre amoroso: HaShem dice que Su pueblo está “inclinado a apartarse”, pero aun así Él no los abandona. HaShem los enseñó a caminar, los cargó en Sus brazos, y los trató con ternura. Pero el pueblo se alejó. Aunque a veces nos alejemos de HaShem, Él no se rinde con nosotros. Su amor y misericordia, es más fuerte que nuestros errores.
- HaShem recuerda cómo cuidó a Israel desde Egipto: HaShem promete que un día Su pueblo volverá a Él. Se describe a HaShem rugiendo como un león, y Sus hijos regresando temblando desde las naciones. (HaShem llama fuerte y claro. Cuando escuchamos Su voz, sabemos a dónde pertenece nuestro corazón).
- Hosea recuerda la historia de Ya´akov: El profeta menciona a Ya´akov para enseñar al pueblo. Ya´akov luchó desde el vientre, luchó con el ángel, lloró y buscó la bendición, y encontró a HaShem en Betel. ¿Por qué Hoseas menciona a Ya´akov? Para mostrar que Ya´akov buscó a HaShem intensamente, mientras que el pueblo ahora se ha alejado. (Ya´akov luchó por acercarse al Eterno. Nosotros también debemos buscar a HaShem con fuerza y no conformarnos con una fe superficial.
- Llamado a volver al Eterno: Hosea da un mensaje directo y hermoso: “Vuelve a tu HaShem; guarda misericordia y juicio, y espera siempre en Él.”
Tres cosas importantes:
- Regresar a HaShem. 2) Vivir con justicia y bondad. 3) Confiar pacientemente en Él. (La vida con HaShem no solo es creer…Es ser justo, amable y fiel con los demás.
- Crítica a la deshonestidad: El profeta acusa al pueblo de: A) engaño en negocios, B) mentiras, C) confiar más en el dinero que en HaShem. (La fe se muestra también en cómo tratamos a otros. Ser honestos y justos es parte de seguir al Eterno).
- HaShem recuerda Su fidelidad: HaShem les dice: “Yo soy el Señor tu HaShem desde la tierra de Egipto.” Les recuerda que Él fue fiel en el pasado, y seguirá siendo fiel, aun mientras los corrige. (HaShem no cambia. Su amor es seguro, incluso cuando nos disciplina para hacernos mejores).
En el Mesías Yeshúa:
- Vemos al Padre que llama a Sus hijos a volver,
- Encontramos el camino de regreso al Eterno (Yeshúa: “Yo soy el camino”),
- y recibimos el amor perdonador que Hosea describe. Así como HaShem prometió llamar a Sus hijos desde las naciones, Yeshúa llama a cada uno a volver al corazón del Padre).
BRIT HADASHÁ
Entonces Yeshúa fue con sus talmidim a un lugar llamado Gat-Shamanim, y les dijo: “Siéntense aquí mientras Yo voy allá a orar.” El se llevó a Kefa, y a los dos hijos de Zavdai. Dolor y angustia le sobrevinieron, y les dijo:”¡Mi corazón está tan lleno de tristeza, que me siento morir! Quédense aquí y permanezcan despiertos conmigo.” Avanzando un poco más adelante, cayó de rodillas sobre su rostro, orando: “Mi Padre, si es posible, ¡líbrame de esta copa, sin embargo – no lo que mi voluntad, sino Tu voluntad.
- Yeshúa enfrenta su mayor lucha: el temor y la angustia: Yeshúa va con sus discípulos al Monte de los Olivos, a un lugar llamado Getsemaní. Es de noche. Muy pronto será arrestado. Está profundamente triste y angustiado, así que: pide a Pedro, Jacobo y Juan que lo acompañen y oren, se aparta un poco y ora al Padre, y expresa un deseo sincero: si es posible, que el sufrimiento que viene pase. Pero también dice lo más importante: “No se haga mi voluntad, sino la tuya.” Los discípulos, en vez de orar, se quedan dormidos. Yeshúa los anima a estar despiertos espiritualmente y a no caer en tentación. Finalmente, Yeshúa dice:“Ha llegado la hora… levántense, vamos.” Con valentía y entrega, está listo para enfrentar lo que viene. El texto dice que Yeshúa estaba: triste, angustiado, cargado emocionalmente. Esto nos muestra algo muy importante: Yeshúa entiende perfectamente cómo se siente un ser humano cuando está asustado o preocupado. No es pecado sentir miedo. Lo importante es qué hacemos con ese miedo.
La porción nos deja como enseñanza:
- Es normal luchar por dentro. El miedo, la tristeza y la inseguridad son emociones humanas. Yeshúa mismo las experimentó.
- La oración es donde transformamos nuestras emociones en valentía No se trata de oraciones largas, sino sinceras.
- Necesitamos amigos que oren con nosotros Y también debemos ser esos amigos.
- HaShem quiere nuestra honestidad, no una máscara. Podemos decir: “Tengo miedo.” “No entiendo.” “Me siento solo.” “Ayúdame.”.
- La madurez espiritual se ve cuando preferimos la voluntad de HaShem, a la nuestra. A veces será difícil, pero siempre es lo mejor